" Cuando Te Vi, Supe Que Eras Tu"

Importante Sobre La Novela

Chicas, Me Ausentare Unas 2 Semanas, Debo Estudiar y Dar 8 Materias Para No Reprobar El Año, Si Llego a Reprobar, Adios Novela, Espero Que Me Entiendan y Me Deseen Mucha Suerte! Las Quiero!

Capitulo 11 -Cuando Te Vi, Supe Que Eras Tu

 

 

- Lo que ___(Tn) comprende es que la amo y que quiero que sea mi mujer para siempre


Afirmó Justin cortante, dando un paso atrás y llevándose a ___(Tn) consigo. Luego estrechó a ___(Tn) con ambos brazos y la obligó a inclinar el rostro sobre su hombro en un gesto protector.


- ¡Qué dulce! -exclamó Selena lanzándole a __(Tn) una mirada helada, para volverse inmediatamente hacia Justin y añadir -Detesto tener que manchar vuestra inmaculada felicidad, Justin, pero tu abuelo está realmente descontento contigo. Ha estado contándome lo preocupado que está por la forma en que has llevado la compra de esos hoteles. Yo comprendo, por supuesto, lo importante que es para ti estrenarte en los negocios con buen pie, demostrar lo que vales, por así decirlo, pero la adquisición de esa cadena hotelera ha sido una temeridad, igual que la idea de mantener en sus puestos a toda la plantilla. Jamás conseguirás beneficios con esa política -continuó Selena burlándose con ternura-  Debo decir, sin embargo, que, tras haber echado un vistazo a la situación financiera del grupo, me alegro de haberme retirado y de no haber pujado más alto. Aunque, por supuesto, podía permitirme el lujo, perfectamente, de perder esos millones. ¡Qué lástima, justin, que no aceptaras mi oferta de dirigir la flota de embarcaciones de transporte! Te habría resultado mucho más satisfactorio que ser el chico de los recados de tu abuelo. __(Tn) se puso nerviosa al escuchar aquel insulto, pero Justin permaneció inmutable. Si era ella, sin embargo, la que hacía la más mínima observación irónica o negativa, él se ponía hecho una furia.


-Como tú ya sabes, Selena -respondió justin casi con buen humor-  fue decisión de mi abuelo comprar la cadena de hoteles ingleses. Yo solo la apoyé. Y, en cuanto a los futuros beneficios... Mis estudios confirman que hay mercado para una cadena de hoteles de lujo en Gran Bretaña, sobre todo si se ofrece un servicio y un chef de primera clase, que es exactamente lo que pienso hacer


Selena lo miraba sorprendida. Él continuó


-Y, en cuanto a las consecuencias de mantener a los antiguos empleados, __(Tn) es contable, y estoy seguro de que podrá confirmarte algo que, como mujer de negocios que eres, sabes muy bien: que, a la larga, sale más rentable mantener a los empleos que pagar los despidos. Naturalmente, entre jubilaciones pendientes y otras mermas, habrá una drástica reducción de empleados en los próximos años y, de ser necesario, aquellos que deseen continuar con la empresa tendrán la oportunidad de colocarse en otro puesto y reciclarse. Solo con los clubes de ocio que pensamos abrir en cada uno de esos hoteles podemos reabsorber a los empleados innecesarios. Por cierto, ___(Tn) y yo nos vamos mañana a Atenas. Hoy hemos tenido un día agotador, así que, si nos excusas, esta noche queremos que sea algo especial para los dos


__(Tn) se puso tensa, pero justin la sujetó aún con más vigor Y Continuo


- Sí, una noche muy especial. Y eso me recuerda...


Justin se metió una mano en el bolsillo de la chaqueta y sacó una cajita de terciopelo


- He mandado reducir esto. Creo que por fin te estará bien


Después, guardando de nuevo la cajita, murmuró


-Luego tendremos tiempo...


Entonces comenzó a sonar un teléfono en el salón. Justin la soltó y fue a contestar, dejando a __(Tn) con Selena


-No durará mucho -comentó Selena con lengua de víbora, mientras pasaba por delante de ella para dirigirse hacia la puerta-  Justin no se casará contigo. Él y yo estamos destinados el uno para el otro. Y él lo sabe. No lucha contra el destino más que por orgullo. Sería mejor que lo abandonaras ahora, porque te prometo que yo no voy a ceder


Selena hablaba en serio, ___(Tn) estaba segura de ello. Por primera vez sintió simpatía por justin. ¿Simpatía por un hombre que la maltrataba, por un hombre que la había juzgado tan mal como él? Debía esta loca, reflexionó. __(Tn) observó cómo facturaban las maletas nuevas con su caro vestuario mientras otro empleado de las líneas aéreas inspeccionaba sus pasaportes. Llevaba en el dedo el anillo con un diamante que Justin le había dado la noche anterior.


- Es increíble lo bien hechos que están los diamantes falsos hoy en día, ¿verdad?



Había comentado ella nerviosamente, cuando Justin se lo dio, tratando de demostrarle cuán poco le gustaba llevar un anillo que no le hubiera regalado un hombre por amor.


-¿Tú crees? -había respondido justin despectivo-  La verdad, yo no lo sé.


Aquel comentario la había alertado


-Pero es que... no será auténtico, ¿verdad? -la expresión de justin había bastado-¡Es auténtico!

- Selena habría descubierto que es falso al primer vistazo


había alegado él sin darle importancia, al ver las protestas de __(Tn) a hacerse responsable de una joya tan cara.


-Pues si es capaz de distinguir un diamante falso con tanta facilidad, seguro que también puede descubrir a una novia falsa.

-Selena es sagaz con los hechos materiales, no con las emociones


había sido la respuesta de Justin.



Los hechos materiales, reflexionaba __(Tn) en el aeropuerto, recordando aquella breve conversación. Como el beso que le había dado Justin la noche anterior, sabiendo que Selena sería testigo. Él no había vuelto a mencionar el asunto, pero __(Tn) sabía que había acertado al imaginar cuáles habían sido sus motivos porque, nada más colgar el teléfono, había encendido el aire acondicionado instalado en el apartamento diciendo:


-Aquí hace falta aire puro. Más tarde,


Cuando Justin se hubo marchado aquella noche tras ordenar que le subieran la cena, __(Tn) se había ido a la cama. Sola.


-¿Cuánto tiempo tardaremos en llegar a Aphrodite?


Preguntó __(Tn) mientras embarcaban a bordo del avión.


-Bueno, en esta ocasión vamos a tardar algo más de lo normal


Contestó Justin mientras la azafata les indicaba cuáles eran sus asientos. En primera clase, por supuesto __(Tn) jamás había viajado en primera, jamás había disfrutado de nada que pudiera hacerla sentirse como en su casa en medio de tanto lujo


- Me temo que, cuando lleguemos a Atenas, te dejaré sola un par de horas antes de seguir de viaje. Anoche, quien llamaba por teléfono era mi abuelo. Quiere verme.


- ¿Pero es que no va a estar en la isla?

-No, aún no. Tiene que hacerse chequeos regulares debido al estado de su corazón; es solo una medida de precaución, gracias a Dios, así que se quedará en Atenas un día o dos.

- Selena me dijo que no creía que nuestra relación fuera a durar. Está convencida de que Ustedes dos estan destinados a estar juntos

- Solo está tratando de intimidarte


Respondió Justin. De pronto, de un modo por completo impulsivo, __(Tn) volvió a revivir la simpatía que había sentido hacia Justin la noche anterior y permitió que ese sentimiento se antepusiera a los suyos. Se volvió hacia él y dijo:


-Estoy segura de que si hablaras con tu abuelo, si le explicaras lo que sientes, él comprendería y aceptaría que no te casaras con una mujer a la que... con la que no quieres casarte...

- Mi abuelo es más terco que una mula y, por desgracia, es bastante más vulnerable de lo que se cree... de lo que cualquiera de nosotros podría imaginar. Su corazón...-Justin suspiró-... En este momento su salud es estable, pero es importante que.... que todos nosotros... consigamos que no se ponga nervioso. Si le dijera que no quiero casarme con Selena y no le mostrara al mismo tiempo una novia para sustituirla, se pondría verdaderamente colérico. No se trata solo de que casándome con Selena vayan a unirse las fortunas de ambas ramas de la familia, para mi abuelo la descendencia es algo fundamental. Mi hermana mayor tiene dos hijas, y Selena otras dos, pero mi abuelo se desespera al verme soltero y sin hijos varones... soy su descendiente varón más directo...

- Pero aunque te casaras con Selena, eso no garantiza que vayas a tener hijos... y menos aún que vayan a ser varones


Replicó ___(Tn). Luego, viendo el brillo burlón de sus ojos y su sonrisa tierna, añadió:


-¿De qué te ríes?

- __(Tn), para ser una mujer con tanta experiencia, eres muy, muy ingenua. Jamás debes sugerirle a un hombre, y mucho menos a un griego, que quizá no sea capaz de concebir hijos varones.

Capitulo 10 -Cuando Te Vi, Supe Que Eras Tu


LO PRIMERO que sorprendió a ___(Tn) del apartamento no fueron los cuadros de arte moderno colgados de las paredes del vestíbulo, sino el olor: un olor a musgo denso, pesado, que le taponó la nariz y la exasperó. No había duda de que Justin era igualmente consciente de ese olor. Él se detuvo un instante y levantó la cabeza como una pantera oliendo el aire.


- ¡Demonios... demonios y más demonios!


lLo escuchó musitar __(Tn) entre dientes. Inmediatamente después, para su asombro, Justin abrió la puerta acristalada que daba al salón y la agarró. Le clavó los dedos en los brazos y le susurró, en tono de advertencia, mientras sus ojos, Miel Tan Claros, brillaban fijos y autoritarios sobre los de ella


-¡Por fin solos! Cómo te lo has pasado hoy tomándome el pelo, querida mía. Pero ahora te tengo para mí solo, y voy a darte el castigo que te mereces...


El suave tono de la voz de justin, tanto como sus palabras, se derramaron sobre ella anulando toda lógica. __Ttn) se agarró a él con un fuerte shock. Entonces su boca se posó sobre la de ella silenciando sus protestas, amoldándola a sus labios, dándoles forma, mimándola, seduciéndola con una habilidad que arruinó todas sus defensas con la misma eficacia que una bomba atómica. __(Tn) susurró incoherentemente su nombre tratando de decirle que dejara de hacer eso y le diera una explicación, pero sus labios, todos sus sentidos, poco acostumbrados a aquella estimulación tan sensual, negaban todo razonamiento, toda cautela, todo pensamiento que su cerebro quisiera imponer. Al principio se había quedado helada del shock, pero pronto comenzó a derretirse al calor de la pasión, ante la habilidad voraz que demostraba justin, y sus labios se ablandaron y temblaron en una respuesta desinhibida imprevista. (tn), inconsciente de lo que hacía, comenzó a estrecharme contra él poniéndose de puntillas para colgarse con ardor de su cuello y sentir el placer de sus besos. Sus manos, sobre los brazos de él, acariciaron el duro músculo mientras el corazón se le aceleraba ante la intensidad de lo que estaba sintiendo. Y si podía oler aquel perfume femenino a musgo, también podía oler la fragancia de justin. Podía sentir su calor... su pasión... su virilidad... Algo muy dentro de ella, algo que ni siquiera sabía que existía, respondía a él igual que sus labios respondían a los besos... __(Tn) respondía relajándose en sus brazos por completo, urgiéndolo con su cuerpo a estrecharla con más fuerza, a dejarla sentir el resto de su masculinidad. Mareada, ___(Tn) abrió los ojos que había cerrado al primer contacto de los labios de Justin, estremeciéndose al ver el brillo de sensualidad de su mirada, fija en ella. Aquello era como montar sobre una vertiginosa montaña rusa que volara por encima de la tierra y en la que pudiera sentir el peligro pero, al mismo tiempo, supiera que estaba a salvo.


-Haces el amor como una inocente... como una virgen...


Dijo justin con voz ronca mientras el brillo de sus ojos se intensificaba, como si aquello le resultara muy satisfactorio. __(Tn), impotente, se lo quedó mirando. El corazón le latía frenético y sentía como si tuviera el cuerpo dolorido, vacío, como si necesitara que él la tocara, que su mano le recorriera con lentitud toda la piel para llegar por fin a aquel lugar, tan poco familiar, en donde había comenzado el vacío, de modo que pudiera acallarlo y saciarla. Pero, por alguna razón, el hecho de pensar en ello solo sirvió para intensificar ese vacío salvaje, primitivo, que finalmente la hizo gemir y balancearse hacia él.


-Te ha gustado... tú me deseas...


__(Tn) pudo escuchar y sentir la necesidad y el deseo en la voz de él, notó su excitación. Se presionó contra él pero, inmediatamente, se quedó helada al oír una voz de mujer que, autoritaria y seca, exigió:


-Justin, ¿es que no vas a presentarnos?


Pronto, __(Tn) se dio cuenta de lo que estaba haciendo, y la vergüenza se apoderó de ella. Al tratar de separarse, desesperada por ocultar su confusión, justin la agarró forzándola a quedarse donde estaba, forzándola incluso a acercarse más a su cuerpo de modo que se inclinara sobre él como si... como si... __(Tn) se estremeció al sentir el poder de la musculosa pierna de Justin entre las suyas. Su rostro ardió de vergüenza al captar la connotación sexual de aquella postura. Según parecía, la mujer que estaba con ellos no se daba cuenta. Contuvo el aliento. Por fin, Justin le permitió girar la cabeza y mirar en esa dirección. Era alta y morena, e iba inmaculadamente vestida y pintada, pero a pesar de su piel aceitunada, de la riqueza de sus labios y uñas pintados con tonos encendidos, __(Tn) sintió que era una mujer fría.


-Selena, ¿como has entrado aquí? -Exigió saber Justin.

-Tengo una llave, ¿es que lo has olvidado?


La mirada directa que Selena dirigió a Justin y el modo en que se las arregló para excluir a __(Tn) de la conversación y del campo de visión le hizo recordar a __(Tn) la imagen mental que tenía de ella. Aquella era la viuda triste y vulnerable que se veía presionada para casarse por segunda vez. Jamás nadie hubiera podido presionar a una mujer como aquella para que hiciera nada... y en cuanto a lo de ser una viuda triste... __(Tn) solo veía en sus ojos una emoción y, desde luego, nada tenía que ver con la tristeza. __(Tn) reprimió la repugnancia que le producía la mirada lasciva de Selena hacia Justin. Jamás había imaginado, jamás había visto a ninguna mujer dirigir una mirada así, tan sexual y descarada, a un hombre. Por fin comprendía por qué justin se veía forzado a inventarse una farsa para protegerse, pero lo que no comprendía era cómo se las había arreglado para resistirse a ella. Aquella mujer era sensual, rotundamente atractiva, y era evidente que deseaba a justin. Y, sin duda alguna, esa era la fantasía de cualquier hombre: una mujer cuyo apetito sexual por él jamás pudiera saciarse. __(Tn), en su ingenuidad, suponía que solo una mujer podría desear distanciarse ante la frialdad intrínseca de Selena, ante la falta real de emociones bajo tanto maquillaje. Era evidente que Justin la había besado porque había intuido la presencia de Selena en el apartamento y, en cuanto la tuvo cerca, comprendió cómo lo había sabido. El olor del perfume era tan inconfundible como poco atractivo.


-¿Es que no vas a decirme lo feliz que te sientes de volver a verme? -volvió a preguntar Selena acercándose aún más a Justin- Tu abuelo está muy disgustado con tu compromiso. Tú sabes muy bien cuáles son sus deseos -añadió significativamente, antes de volverse hacia __(Tn) y decir, con desprecio- ¡Oh, cuánto lo siento! No pretendía herir tus sentimientos, pero supongo que justin te ha advertido de lo difícil que va a ser que te acepte la familia, sobre todo el abuelo...


- Selena


Dijo Justin en tono de advertencia, mientras __(Tn), en silencio, comprendía cómo hubiera debido sentirse de estar verdaderamente comprometida con él.


-¡Pero si es cierto!


Continuó Selena sin el menor arrepentimiento, encogiéndose de hombros. Aquel movimiento desvió la vista de __(Tn) hacia sus pechos. Iban sueltos, desnudos bajo la camisa de algodón. Y tenía los pezones muy erguidos. __(Tn) apartó la vista rápidamente, sin atreverse a mirar a justin. Era imposible que un hombre hiciera caso omiso de aquellos pechos, que exigían plena atención... absoluta concentración... total rendición. Y no era que, los pechos de __(Tn) no fueran firmes o estuvieran mal formados, pero sus pezones no tenían esa exagerada vistosidad o, de haberla tenido, ella jamás se habría atrevido a mostrarlos de ese modo. Quizá Selena hacía aquella demostración sexual solo para Justin... quizá quisiera recordarle ciertos instantes de intimidad.... Después de todo, tenía una llave del apartamento, y era evidente que deseaba demostrarle a __(Tn) que entre ellos había habido una relación íntima. Selena se inclinó de pronto sobre justin como si quisiera confirmar lo que __(Tn) estaba pensando. Puso una mano sobre el rostro de justin y, de algún modo, se interpuso entre los dos. Luego, con voz sedosa y provocativa, añadió:


-¿Es que no vas a besarme? Siempre me besas, estoy segura de que tu novia comprenderá que entre las familias griegas... la lealtad es algo muy, muy importante..

Capitulo 9 -Cuando Te Vi, Supe Que Eras Tu


La limusina se detuvo frente al bloque de apartamentos y Selena se miró al espejo del Rolls. La operación de cirugía estética que se había hecho el año pasado para alisarse la piel y deshacerse de la grasa sobrante bien valía el precio que había pagado. Podía pasar perfectamente por una mujer de treinta años.

Llevaba el pelo moreno cortado a la última moda en la mejor de las peluquerías, el cutis brillante e hidratado con los productos más caros, el maquillaje perfecto e inmaculado, destacando sus ojos negros, y las uñas de los pies y manos brillantes con laca de uñas rojo oscuro.

Una sonrisa de satisfacción curvó sus labios. No, era imposible que una simple chica de oficina, una muchachita de la que, oficialmente, se había enamorado durante las negociaciones para la compra de la cadena de hoteles, pudiera competir con ella. La expresión de los ojos de Selena se hizo más severa.

Esa chica, quien quiera que fuese, comprendería pronto el error que había cometido tratando de reclamar al hombre que ella deseaba. Un tremendo error.

Selena salió de la limusina dejando tras ella el rastro del perfume que ordenaba preparar en París única y exclusivamente para ella, un perfume denso, pesado, con un aura sexy a musgo. Sus hijas, ya adolescentes, lo detestaban, le rogaban constantemente que cambiara de perfume, pero Selena no tenía ninguna intención de hacerlo.

Aquella fragancia era como su firma, la esencia de sí misma como mujer. La aburrida novia inglesa de Justin, indudablemente, llevaría insípida agua de lavanda.


-Dejaré aquí el coche


Dijo Justin deteniendo el Mercedes en el aparcamiento de un carísimo centro comercial, justo en el centro de la ciudad. __(tn) abrió los ojos incrédula al ver el precio a que se cobraba la hora de aparcamiento. Ella jamás habría soñado pagar tanto dinero por aparcar, pero los ricos, según parecía, eran diferentes. Hasta qué punto eran diferentes, eso lo comprendió __(tn) a lo largo de aquella tarde, mientras Justin la arrastraba de tienda en tienda, a cual más lujosa. En cada una de ellas la presencia de justin producía en los empleados el tipo de comportamiento reverente que __(tn) había imaginado. Admiración por parte de las mujeres, especulación sobre su reacción ante los distintos trajes que iban sacando para su inspección... Su inspección, no la de ella, comprendió __(tn) con creciente resentimiento y frustración.


-Yo no soy una niña ni una muñeca


explotó por fin __(tn) al salir de una de las tiendas, tras negarse a probarse un traje de pantalón beigs que, según la vendedora, era perfecto para ella.


-¿No? Pues desde luego estás haciendo una imitación perfecta -replicó Justin- Ese traje era...


-¡Ese traje costaba más de Diez mil Dolares! -lo interrumpió __(tn)- ¡Es imposible que pueda pagar jamás ese precio por un traje.. ni siquiera por mi traje de novia!


Justin se echó a reír


-¿Qué es lo que te resulta tan divertido?

-Tú -contestó él-  Mi querida __(tn), ¿tienes idea del tipo de vestido de novia que te van a dar por menos de Diez Mil Dolares?

- No, ni idea -admitió __(tn)-  pero lo que sí sé es que jamás me sentiré cómoda llevando una ropa que cuesta lo mismo que alimentar a todo un país, aunque sea pequeño. Además, llevar un vestido de novia caro no es garantía de que el matrimonio vaya a tener éxito.

- Ahórrate las lecciones de moralidad -la interrumpió Justin enfadado- ¿Se te ha ocurrido pensar alguna vez cuánta gente se quedaría sin trabajo si todo el mundo fuera por ahí con Jeans en lugar de trajes y vestidos, como a ti te gusta?

- Eso no es justo -se defendió __(tn)-  No sé por qué insistes tanto en ir de compras, yo no necesito ropa. Ya te lo he dicho. Y, desde luego, no hace ninguna falta que vayas por ahí alardeando de tu dinero para impresionarme

-No, ni a ti ni a nadie -la interrumpió Justin- Soy un hombre de negocios, __(tn). Yo no voy por ahí alardeando de mi dinero ante nadie, por ninguna razón, y menos aún ante una mujer a la que podría comprar por la mitad del precio de ese traje que has rechazado.


-¡Oh no, de eso nada!


añadió en tono de advertencia, con voz de seda, alargando una mano para agarrar la de ella, que __(tn) había levantado automáticamente. Justin la agarraba por la muñeca con tanta fuerza que __(tn) vio cómo los dedos se le ponían completamente blancos, pero tenía demasiado orgullo como para decirle que le estaba haciendo daño. También tenía demasiado orgullo como para admitir que se había dejado llevar momentáneamente por la ira, y solo cuando comenzó a tambalearse, atónita y pálida de dolor, se dio cuenta Justin de lo que estaba ocurriendo.

La soltó y juró en voz baja, y luego comenzó a hacerle un masaje en la muñeca con la intención de restablecer el flujo de sangre.


-¿Por qué no me has dicho que te estaba haciendo daño? ¡Tienes los huesos más frágiles que los de una Damicela!


Pero ni aún entonces, mientras él se inclinaba sobre ella para darle masajes, se ablandó __(tn) lo suficiente como para pedirle compasión y clemencia.


-No quería echar a perder el momento, parecías tan divertido. Es evidente que disfrutas haciéndome daño.


__(tn) se puso tensa al escuchar el «oooh» que Justin profirió mientras la soltaba. Y más tensa aún cuando vio el brillo decidido de sus ojos al decir


-Esto ha ido demasiado lejos, te estás comportando como una niña. Primero una ramera, y ahora una niña. De ahora en adelante, solo quiero que interpretes un papel, __(tn), y sabes muy bien a cuál me refiero. Te lo advierto, si haces o dices algo que provoque las sospechas de mi familia, que les haga pensar en lo más mínimo que no estamos enamorados, te lo haré pagar bien caro. ¿Me comprendes?

- Sí, te comprendo.

-Te estoy hablando muy en serio -volvió a advertir justin-  Y te aseguro que no solo no podrás trabajar en la cadena de empresas Demetrios. Si me fallas, __(tn), me ocuparé personalmente de que no puedas trabajar en ningún sitio.

Un contable en el que no se puede confiar, que ha sido despedido por sospechas de robo, no es precisamente el empleado más solicitado.

-¡No puedes hacer eso!


exclamó __(tn) con voz débil, pálida, consciente de que era capaz de hacerlo. Lo odiaba... lo odiaba de verdad. Cuando, al arrastrarla a la siguiente tienda, __(tn) vio la mirada lasciva de la dependienta hacia él, no pudo por menos de comprender que Justin recibía con una cálida bienvenida aquella mirada. ¡Más que cálida! Justin no decidió, por fin, que __(tn) tenía el vestuario que necesitaba hasta última hora de la tarde.

En la última tienda, la vendedora le procuró a __(tn) una ropa que ella solo había visto en las revistas. __(tn) había rechazado todo lo que ella iba sacando, pero en cada ocasión, excepto en una, Justin había impuesto su criterio. La única vez en que ambos estuvieron de acuerdo fue cuando la dependienta sacó un bikini que, según ella, era perfecto para __(tn).

La escasez de tela que debía cubrir sus vergüenzas la hizo abrir los ojos atónita. Y más aún el precio.


-¡Pero con eso no voy a poder nadar! -había protestado __(tn)-

- ¿Nadar con este bikini? -había repetido la Vendedora, perpleja- ¡Dios mío, claro que no! Este bikini no es para nadar. Mira, este es el pareo a juego. ¿A que es divino?

- No, ese no es el tipo de vestimenta que deseo que lleve mi novia -las había interrumpido justin, añadiendo después, por si __(tn) no lo había interpretado bien

- __(tn)  tiene un cuerpo lo suficientemente llamativo como para no necesitar adornarlo con un bikini propio de una chica de alterne.


La dependienta, muy diplomática, no había insistido. Sencillamente había vuelto con un surtido de bañadores. __(tn) había elegido el más barato, pero tuvo que conformarse cuando Justin añadió el pareo correspondiente. Mientras Justin pagaba la cuenta y lo arreglaba todo para que le mandaran los paquetes a su apartamento, __(tn) disfrutó de un café que le ofrecieron en la misma tienda. Quizá fuera por el hecho de que no había comido nada en todo el día, pero lo cierto era que se sentía desfallecer, tenía mucha ansiedad. De ningún modo se debía esa sensación a que justin y ella fueran a pasar la noche en el mismo apartamento, era imposible. ¿O no?


-Hay un restaurante excelente junto al apartamento -le informó justin una vez en el coche, conduciendo-

- Pediré que suban la cena...

-No -protestó __(tn) de inmediato-  prefiero salir fuera

- Pues no creo que sea una buena idea -contestó él sencillamente-  Una mujer sola, sobre todo una mujer como tú, atrae la atención de mucha gente y, además, pareces cansada. Yo tengo que salir, y no tengo ni idea de cuándo volveré.


justin iba a salir. ___(tn) sintió que la noticia la relajaba. Estaba cansada de tanta compra, de calcular las sumas de dinero que le debía a justin. Era mucho más de lo que hubiera querido. Tanto, que solo de pensarlo se ponía enferma. __(tn) siguió a justin por el aparcamiento hasta el vestíbulo del bloque de viviendas. Hacía falta una llave especial para poner en marcha el ascensor, que subió tan suavemente que ella no se dio ni cuenta.


-Por aquí -dijo Justin tocándole el brazo y guiándola hacia una de las puertas. justin llevaba su maleta, que dejó en el suelo mientras abría la puerta, obligando a __(tn) a pasar delante

Capitulo 8 -Cuando Te Vi, Supe Que Eras Tu

 

SI ALGUIEN le hubiera dicho, dos semanas antes, que iba a abandonar todo aquello que le resultaba familiar para embarcarse hacia una isla griega desconocida en compañía de un hombre igualmente desconocido con el que, se suponía, estaba comprometida, __(tn) se habría echado a reír y habría sacudido la cabeza negándose a creerlo. Y esa era la mejor prueba de que, de hecho, estaba sucediendo.

Era la mejor prueba para evidenciar lo que se podía conseguir con un poco de arrogancia, mucha seguridad en sí mismo y una gran resolución. Sobre todo cuando todo ello iba acompañado del tipo de poder que un hombre, en particular, tenía sobre ella, reflexionó __(tn).

En menos de quince minutos, conduciendo su Mercedes, Justin la recogería en su casa para comenzar la primera parte de su largo viaje a Aphrodite, una isla griega propiedad de su abuelo que este había comprado para su esposa y al que le había puesto el nombre de la diosa griega del amor.


-El suyo fue un matrimonio por amor -le había contado Justin- pero aprobado por ambas familias.


Un matrimonio por amor... no como su fraudulento compromiso. El solo hecho de ser cómplice de aquel engaño, por mucho que fuera contra su voluntad, la hacía sentirse incómoda. Pero lo peor de todo fue llamar a su abuela para mentir, para contarle que se marchaba en viaje de negocios. Justin había insistido en que __(tn) informara de su compromiso a su abuela, pero ella se había negado.


-Puede que a ti te haga feliz mentir a tu familia sobre nuestra supuesta "relación" -le había contestado ella con desprecio-  pero yo no puedo mentir a mi abuela sobre un asunto tan...


(tn) no había podido terminar la frase. No quería traicionarse a sí misma, confesar ante Justin que su abuela jamás la creería capaz de comprometerse con un hombre sin amor. Tras extenderse la noticia por la oficina, sus colegas la habían tratado con cierta distancia.

De pronto, era la novia del director, había dejado de ser "una de ellos". Y, de resultas de todo ello, __(tn) había pasado la semana cada vez más aislada y asustada. Sin embargo, tenía demasiado orgullo como para contarle nada a nadie: era su forma de ser, una vieja costumbre, una dificultad arraigada en su carácter que arrastraba desde la infancia, cuando todo el mundo conocía la historia de sus padres y la forma en que había sido abandonada en casa de su abuela, y eso la había hecho sentirse diferente, aislada del resto de sus compañeros, que tenían a sus correspondientes "mamás y papás"

Y no es que su abuela no la hubiera querido, reflexionó __(tn), dispuesta a admitirlo. Su infancia, en casa de su abuela, había sido tan cálida, estable y llena de amor como cualquier otra, si no más. __(tn) miró de reojo el reloj.

Le quedaban menos de cinco minutos para marcharse. El corazón le latía acelerado. Tenía la maleta preparada, esperando en el vestíbulo. Había pasado horas y horas pensando en qué llevar y, al final, se había decidido por una mezcla de ropa veraniega y algunos trajes de ejecutiva. No había vuelto a ver a justin desde aquel día en que la llevó a comer, aunque eso tampoco le importaba. ¡Por supuesto que no! El había tenido que asistir a una larga serie de reuniones de negocios que, según los rumores, había soportado heroicamente teniendo en cuenta los problemas financieros del grupo hotelero recién adquirido


-Ha visitado todos y cada uno de nuestros hoteles -había oído decir __(tn), en un tono de admiración-  Y ha tomado nota de todo. ¿Y sabes qué?


__(tn), que había estado escuchando esos comentarios a cierta distancia, había esperado oír entonces que Justin había decidido recortar drásticamente los enormes costes, pero en lugar de ello, y para su sorpresa, escuchó


- Ha ido diciéndole a todo el mundo que no se preocupe, que su puesto de trabajo está asegurado mientras consiga llegar a la meta que se ha propuesto, y ha soltado un montón de discursos contando lo contento que está con la adquisición.


Según los rumores, Justin tenía un estilo de hacer las cosas tal que se ganaba a los empleados fuera a donde fuera. Pues bien, era evidente que ninguno de aquellos empleados había visto el lado oscuro de su carácter como lo había visto ella, reflexionó __(tn) con cierta amargura mientras escuchaba tanto elogio. Eran ya las diez y media, pero Justin no... De pronto, ___(tn) escuchó el motor del Mercedes deteniéndose a la puerta de la casa de su abuela. ¡Justo y media! Por supuesto, Justin no hubiera estado dispuesto a desperdiciar un solo minuto de su tiempo, a menos que fuera absolutamente imprescindible.


Para cuando Justin llegó hasta la puerta, ella ya la había abierto, quedándose de pie ante él con la maleta en una mano y las llaves en la otra.


-¿Qué es eso? -preguntó él mirando la maleta, de escasa calidad-

-Mi maleta -contestó ella orgullosa-

-Dámela.

-Puedo llevarla yo sola -contestó ella molesta-

-Estoy seguro de que sí, pero...

-¿Pero qué?, ¿pero los griegos no permiten que sus mujeres lleven su propio equipaje ni que sean independientes de ellos de ninguna forma?


Justin apretó los labios, y __(tn) comprendió que su comentario no le había gustado. Por alguna perversa razón sentía la necesidad de desafiarlo, aunque en parte, también, se sentía sobrecogida y atemorizada por el brillo airado de sus ojos


-Me temo que, en este caso, deberías echarle la culpa a mi educación inglesa más que a mi herencia griega. El colegio público inglés al que mi padre, inglés también, se empeñó en que asistiera, creía firmemente que sus alumnos debían aprender lo que hoy se consideran normas de educación pasadas de moda. Una advertencia: mi abuelo también se inclina por esos modales pasados de moda. Él jamás comprendería tu insistencia en seguir actitudes políticamente correctas, y mientras estés en la isla...

-Tendré que hacer lo que tú me digas



terminó __(tn) la frase por él. Si aquello era una muestra de lo que le esperaba, no estaba muy segura de poder sobrevivir. Pero, al menos, algo positivo se derivaría de aquella hostilidad mutua: nadie se sorprendería de que, al final, rompieran su "compromiso"


-Nuestro vuelo sale de Heathrow mañana a las nueve de la mañana, así que tendremos que salir pronto del apartamento -informó Justin en cuanto estuvieron en el coche-

-¿El apartamento? -repitió __(tn)-

-Sí, tengo un apartamento en Londres, pasaremos allí la noche. Esta tarde vamos de compras.

-¿De compras...?

-Sí, de compras. Necesitas un anillo de compromiso, y...


Justin la miró de arriba abajo y luego hizo un gesto de desprecio. (tn) se sintió tentada de gritarle que detuviera el coche de inmediato. Deseaba poder decirle que no tenía intención de seguir accediendo a sus planes, pero era imposible


-Necesitarás ropa más adecuada

-Si te refieres a ropa informal, la llevo en la maleta.

-No, no me refiero a ropa informal -afirmó Justin serio- Yo soy un hombre rico, __(tn), no hace falta que te lo diga. El informe que ha hecho sobre mí tu departamento de investigación, antes de la compra, debió ser lo suficientemente claro. Mi abuelo es multimillonario, y mi madre y mi hermana están acostumbradas a comprárselo todo en las mejores tiendas, aunque ni son compradoras compulsivas ni son víctimas de la dependencia de la moda. Así que tú, naturalmente, como novia mía...


__(tn) no le dejó terminar. Respiró hondo, malhumorada, y dijo


-Si crees que voy a dejarte comprarme ropa...

-¿Y por qué no?


preguntó Justin en un tono de voz suave, haciéndose de nuevo con el control de la situación


-Después de todo, estabas dispuesta a venderme tu cuerpo. A mí o a cualquiera que estuviera dispuesto a pagarlo.

-¡No, eso no es verdad! -negó __(tn)-

-Muy bien -bromeó Justin- bien interpretado, pero puedes reservarte los efectos especiales para mi familia. Yo sé exactamente qué eres... ¿recuerdas? Piensa en esa ropa como si fuera un premio por tu trabajo -sonrió burlón- No obstante, dicho esto, tengo que advertirte de que quiero examinar todo lo que compres. Quiero que, como novia mía, des una imagen de elegancia y de buen gusto.

-¿Qué estás sugiriendo? -preguntó __(tn) furiosa-  ¿que si me dejas sola puede que elija ropa más propia de una...?


__(tn) se interrumpió, incapaz de pronunciar las palabras que estaba pensando. Justin, para su sorpresa, en lugar de hacerlo por ella, contestó:


-Es evidente que no estás acostumbrada a comprar ropa cara, y no estoy dispuesto, de ninguna manera, a que te dejes llevar por un estúpido sentido del ahorro, completamente innecesario, que podría echar por tierra todos mis planes. No quiero que compres la ropa de una modesta asalariada, sino la ropa que llevaría la novia de un hombre rico -alegó justin directo-



Por primera vez __(tn) no supo qué contestar, pero en su fuego interno sentía vergüenza e ira. Era imposible detener a justin, lo sabía, pero tenía la intención de contar cada Moneda para devolvérsela una a una, aunque tuviera que despedirse de todos sus ahorros.


-¿Más objeciones? -inquirió Justin con amabilidad-  Bien, porque te aseguro, __(tn), que estoy decidido a llevar a cabo mis planes, aunque tenga que vestirte y desvestirte yo mismo, personalmente, para conseguirlo. Y no te confundas, cuando lleguemos a Aphrodite parecerás mi novia.


Media hora más tarde, mientras recorrían la autopista a toda velocidad, __(tn) cayó en la cuenta de que, con tanto discutir sobre cómo debía vestirse, había olvidado algo mucho más importante: negociar con Justin cómo iban a pasar la noche. ¿Pero había acaso algo que temer? No desde luego, el hecho de que Justin pretendiera hacer ciertos avances sexuales sobre ella. Después de todo, le había dejado perfectamente claro lo que pensaba sobre su moral. __(tn) era demasiado orgullosa como para confesar que le producía aprensión compartir con él la intimidad de un apartamento.

En la isla, sin embargo, todo sería diferente. Estarían con su familia y con los sirvientes que, según Justin, cuidaban de la majestuosa mansión. No, era mejor no decir nada, no exponerse a sus burlas y a su desprecio.


Selena daba golpecitos impacientes sobre el asfalto con el caro zapato de diseño mientras esperaba a que el chófer metiera las maletas en la limusina alquilada. Se había puesto en marcha en el mismo instante de enterarse de que Justin estaba a punto de llevar a su novia a Aphrodite para conocer oficialmente a la familia.

Por suerte, un compromiso no era exactamente lo mismo que una boda, y ella estaba dispuesta a hacer cuanto pudiera para evitar que ese compromiso, en concreto, llegara a su fin. Conocía las razones por las que lo hacía Justin, por supuesto. Al fin y al cabo, él era griego hasta la médula, por mucho que insistiera siempre en que por sus venas corría sangre inglesa. Y, como griego que era, como hombre, en definitiva, necesitaba sentirse en pleno dominio de su propia vida.

El hecho de que gritara a los cuatro vientos que estaba enamorado de otra mujer era, sencillamente, su modo de demostrar que poseía ese dominio, ese control. Era su modo de negarse a ceder ante su abuelo, de demostrarle que no estaba dispuesto a acceder a una unión tan querida para él. Y para ella. La limusina arrancó, y Selena dio la dirección de un lujoso bloque de apartamentos con vistas al río. Ella no tenía casa en Londres, prefería la vida social de Nueva York o las tiendas de París. Justin quizá pensara que había logrado desanimarla anunciando ese compromiso con una inglesita de sangre fría y poco Digna, pero Selena estaba dispuesta a acabar con esas relaciones cuanto antes, a demostrarle dónde estaban sus verdaderos intereses.

Al fin y al cabo, ¿cómo iba a poder resistírsele? Ella poseía todo aquello lo que él podía desear en una mujer, y él, desde luego, tenía todo lo que ella deseaba en un hombre. Era una lástima que Justin hubiera logrado evitar que ella pujara más alto por la cadena de hoteles recientemente adquirida.

Para ella, poseer esa cadena no significaba en realidad nada, pero podía llegar a ser un excelente anzuelo con que cazarlo a él, ya que en tanto lo valoraba. ¿Por qué quería comprarlo? Eso Selena era incapaz de comprenderlo.

Lo cierto era que, en muchos sentidos, Selena no alcanzaba a comprender a justin, pero esa era una de las razones por las que le resultaba tan atractivo. Selena siempre se había empeñado en tener aquello que estaba fuera de su alcance. La primera vez que se dio cuenta de que deseaba a Justin había sido cuando él tenía quince años y ella estaba a punto de casarse -Selena sonrió solo de recordarlo-  Con quince años, aunque todavía un niño, Justin era tan alto como un hombre, tenía un cuerpo perfecto y un rostro increíblemente bien parecido. Solo de mirarlo se había derretido. Selena había hecho todo cuanto estaba en su mano para seducirlo, pero él había logrado resistírsele y, después, en el plazo de un mes, aún a sabiendas de que seguía deseándolo, ella se había casado con otro.

Con veintidós años no se podía decir que fuera una novia joven, según los cánones griegos. Por eso había perseguido insistentemente a su futuro marido. Él era diez años mayor que ella, e inmensamente rico. Juntos habían jugado al perro y al gato durante un año hasta que, por fin, él había recapitulado. Selena jamás habría cedido tras una lucha tan larga y ardua, ni siquiera a causa de su pasión por Justin que, al fin y al cabo, era solo un niño. Pero entonces el azar, el destino había intervenido. Su marido murió repentinamente y ella se quedó viuda.

Era una viuda muy rica, rica y muy sedienta de sexo. Y, por fin, Justin se había convertido en un hombre.

¡Y qué hombre! Lo único que los separaba era el orgullo de Justin. Tenía que ser eso. ¿Qué otras razones podía tener él para resistirse a sus encantos?

Capitulo 7 -Cuando Te Vi, Supe Que Eras Tu

 

__(tn) abrió los ojos atónita mientras hacía cálculos. Era evidente que Selena era más mayor que Justin. Sería una mujer solitaria, una mujer vulnerable que se veía presionada para contraer un segundo matrimonio que, posiblemente, no deseaba, reflexionó __(tn) sintiendo de inmediato simpatía por ella.


-No creo que debas preocuparte mucho por Selena -continuó Justin- porque dudo que vayas a conocerla. Lleva una vida ambulante, tiene casas en Atenas, en Nueva York y en París, y se pasa la vida viajando de una a otra mientras dirige la flota de embarcaciones que heredó de la familia. Una flota de embarcaciones y una cadena de hoteles.


No era de extrañar que el abuelo de Justin estuviera tan ansioso por casarlos. Lo que más sorprendía a __(tn) era que Justin mismo no mostrase un entusiasmo semejante, sobre todo teniendo en cuenta la envergadura de la empresa en la que se había embarcado con la compra de los hoteles ingleses. Justin, casi como si pudiera leer su pensamiento, se inclinó sobre ella y dijo


-Yo no soy como tú, no estoy dispuesto a venderme.

-Yo no estaba vendiéndome


negó __(tn) acalorada, viendo cómo el camarero se acercaba con dos platos de comida exquisita


- ¡Pero si yo no he pedido nada! -comenzó a protestar al ver que dejaba uno de ellos sobre la mesa, delante de ella-

-No, lo he pedido yo, para ti -contestó Justin- No me gusta ver a mi chica delgada como un espagueti. A un griego puede permitírsele pegar a su mujer, pero jamás se le permitirá matarla de hambre

-Pegar...-Repitió __(tn) picando el anzuelo e interrumpiéndose de pronto, al comprender que Justin estaba bromeando-

-Sospecho, __(tn), que eres de ese tipo de mujeres que podrían volver loco al más pintado, y no digamos a un mortal normal y corriente. Serías capaz de conseguirlo hasta de un santo, que después acabaría deseando haber tenido la entereza suficiente como para dominarse.


__(tn) se estremeció al comprender, que aquellas palabras, en cierto sentido, eran un halago. ¿Qué tenía aquel hombre, que la hacía tan consciente de sí misma como mujer? __(tn) comenzó a comer más para distraerse que por otra cosa, inconsciente de la mirada divertida de Justin. De no haberla conocido bien, Justin habría jurado que __(tn) era tan inexperta en temas de sexo como una virgen inocente. La más mínima alusión a nada que tuviera relación con el asunto la hacía temblar, la ruborizaba y le impedía mirarlo a la cara. Pero, por suerte, él sabía muy bien que solo estaba actuando, fingiendo, de otro modo... ¿De otro modo, qué?, se preguntó. De otro modo él mismo se vería salvajemente tentado de llevar a cabo todo cuanto sugerían secretamente sus palabras, para comprobar si temblaba tan deliciosamente mientras la tocaba como lo hacía mientras hablaba. Decidido a ocultar sus propias emociones, Justin comenzó a hablar en un tono frío, de negocios


-Hay ciertas cosas que tienes que saber sobre mi familia y mis orígenes, si es que quieres convencer a mi abuelo de que estamos enamorados.


Luego, Justin procedió a relatarle la historia de su familia, añadiendo unos cuantos comentarios sobre la precaria salud de su abuelo


-Lo cual no significa, sin embargo, que no esté al pie del cañón. Si acaso, el hecho de que los médicos le hayan prohibido trabajar no ha hecho sino afianzar su decisión de interferir en mi vida privada más que nunca. Le ha dicho a mi madre que teme morirse antes de conocer a su bisnieto. Si eso no es chantaje, entonces no sé qué es el chantaje -concluyó Justin de mal humor-

-Se ve que es un defecto de familia -comentó __(tn) irónica, ganándose una mirada airada, pero negándose a dejarse amedrentar-

-Al final, naturalmente, tendremos que romper nuestro compromiso -continuó Justin explicando algo obvio- Sin duda, nuestra estancia en la isla servirá para que ambos descubramos aspectos de nuestros caracteres poco atrayentes, así que en cuanto volvamos a Inglaterra pondremos fin a nuestro romance. A pesar de todo, al menos, conseguiré algo de tiempo... y con un poco de suerte, mientras tanto, Selena aceptará a cualquiera de los muchos pretendientes que, según mi abuelo, están deseando hacerla su esposa.

-¿Y si no es así?, ¿y si ella no acepta a otro pretendiente?

-Si no es así, entonces tendremos que retrasar la ruptura de nuestro compromiso hasta que lo haga o, en todo caso, hasta que yo encuentre el modo de convencer a mi abuelo de que también mis hermanas podrían proporcionarle el anhelado bisnieto.

-¿Es que no piensas casarte nunca? -preguntó __(tn) perpleja-

-Bueno, digamos que ya he llegado a los treinta y cinco años, y ninguna mujer ha conseguido convencerme todavía de que mi vida no tiene sentido sin ella, así que dudo mucho de que nadie lo consiga en el futuro. Eso de enamorarse es para los jóvenes, es una extravagancia. Cuando se pasa de los treinta no es sino una vana locura.

-Mi padre se enamoró de mi madre cuando tenía diecisiete años -comentó __(tn) espontáneamente, sin poder evitarlo- Se escaparon juntos...-añadió con los ojos nublados por las lágrimas- Fue un error. Dejaron de estar enamorados el uno del otro antes de que yo naciera. Un hombre maduro habría sentido al menos cierta responsabilidad por la vida que había contribuido a crear, pero mi padre era cómo un niño.

-¿Te abandonaron? -preguntó Justin con el ceño fruncido-

-Sí, los dos -respondió __(tn) nerviosamente- Si no hubiera sido por mi abuela, habría acabado en un orfanato.


Justin la observó serio. ¿Era esa la razón por la que __(tn) iba de bar en bar buscando un hombre? ¿Buscaba acaso el amor que le había negado su padre? El repentino deseo de justificar el comportamiento de __(tn) de aquella noche lo irritaba. ¿Por qué tenía que buscar excusas para su comportamiento? Era imposible que aquellas lágrimas, hubieran logrado enternecerlo


-Es hora de marcharnos -dijo Justin bruscamente-

Capitulo 6 -Cuando Te Vi, Supe Que Eras Tu

 

__(tn) escuchó perfectamente el gemido de sorpresa de la secretaria que, a pesar de todo, no podía estar más sorprendida que ella. Justin había dicho que era una buena actriz, pero él tampoco lo hacía nada mal. Solo la mirada que le estaba dirigiendo en ese preciso momento, aparte de su voz, resultaba lo suficientemente convincente. La secretaria salió del despacho de Justin y, tras cerrar la puerta, __(tn) dijo


-¿Te das cuenta de que, para la hora de la comida, el rumor se habrá extendido por toda la oficina?

-¿Por toda la oficina? -repitió él con una sonrisa irónica- Querida, me sorprendería y me desilusionaría mucho que la noticia no llegara aún más lejos


(tn) lo miró sin comprender, pero él se explicó


-Para la hora de la comida espero que haya llegado, como mínimo, hasta Atenas...

-Hasta tu abuelo, claro -repuso (tn)-

-Por ejemplo


Dijo Justin fríamente, sin aclarar nada más. De pronto __(tn) tenía miles de preguntas que hacerle sobre su familia, sobre su abuelo, sobre la isla a la que pensaba llevarla, sobre la mujer con la que su abuelo pretendía casarlo. Tenía la vaga idea de que los griegos velaban cuidadosamente de sus intereses y, según Emma, aquella prima era muy rica, tanto como Justin. Poco después, de algún modo y sin saber cómo, __(tn) se dio cuenta de que Justin la había soltado y de que atravesaba la puerta que él sostenía para dirigirse sola hacia los ascensores.


-¿Lista, ___(tn)?


__(tn) sintió que se ruborizaba al ver a Justin acercarse a su mesa. Sus colegas evitaban mirarlos, al menos de una forma indiscreta, pero ella sabía que eran el centro de todos los cotilleos. ¿Cómo no?


-Gordon, me temo que __(tn) va a llegar tarde después de la comida -anunció justin dirigiéndose al jefe de su departamento, que salía de su despacho- ¿Le has contado la noticia, cariño? -añadió con ternura-

-Pues... no -contestó (tn), incapaz de levantar la vista-

-__(tn) -la llamó Gordon con voz débil, mirándola incrédulo-  no comprendo...


Ni llegaría a comprender nunca, por mucho que ella tratara de explicárselo. Detestaba tener que engañar a una persona que se había portado tan bien con ella, pero no le quedaba más remedio


-No le eches la culpa a __(tn) -se apresuró Justin a defenderla en tono protector-  me temo que toda la culpa es mía. Yo insistí en mantener en secreto nuestras relaciones hasta que la compra fuera pública, no quería que nadie acusara a __(tn) de tener un conflicto personal de lealtad. Y, debo decirte, Gordon, que ella insistió en que no habláramos jamás de esa compra... Además, hablar de negocios no era precisamente lo que más me apetecía hacer cuando estaba con ella, puedes figurártelo...


admitió Justin haciéndola ruborizarse hasta la médula y provocando unos cuantos gemidos entre sus colegas.


-¿Por qué has dicho eso? -exigió saber (tn) en cuanto estuvieron solos-

-¿Decir qué?

-Sabes perfectamente a qué me refiero. ¿Por qué no podíamos sencillamente quedar en cualquier otro sitio?

-¿En secreto?


preguntó él con menos ternura y cara de aburrimiento, frunciendo el ceño y mirándola impaciente. Justin era bastante más alto que ella. Tanto, que le costaba tener siempre levantada la cabeza. Hubiera deseado no tener que caminar a su lado, tan cerca. Aquello la hacía sentirse incómoda, demasiado consciente de sí misma como mujer, algo a lo que no estaba acostumbrada.


-¿Es que no te he dicho ya, alto y claro, que el objeto de todo este teatro es hacer público nuestro romanece? -continuó él-  Esa es la razón por la que...


justin sonrió, la miró y añadió, con voz de seda


-He reservado una mesa para comer en el pub en el que estuvimos anoche. Cené allí y, la verdad, la comida no era mala... por mucho que lo que ocurriera después no fuera del todo... de mi gusto... De pronto, __(tn) sintió que era suficiente

-Escucha, he tratado de decírtelo, lo de anoche fue un error. Yo no...

-Estoy completamente de acuerdo contigo -aseguró Justin- Fue un error... tu error... y, ya que hablamos de ello, deja que te advierta una cosa, __(tn), si alguna vez, mientras estás supuestamente comprometida conmigo, manifiestas de algún modo un comportamiento similar al de anoche.... si miras así a otro hombre...


__(tn) abrió inmensamente los ojos, asombrada


- Soy medio griego, querida -le recordó él con voz de seda- Y cuando se trata de mi chica, soy más griego que inglés... bastante más...

-Yo no soy tu chica -fue la única respuesta que __(tn) pudo darle-

-No -convino él con cinismo- en realidad eres del hombre que pueda pagarte, ¿no es así, querida? Pero...


Justin volvió a interrumpirse al escuchar el gemido de protesta de __(tn), que se puso primero pálida y luego colorada, incapaz de controlar sus reacciones


-No tienes derecho a hablarme así -dijo ella al fin-

-¿Que no tengo derecho? Pero si soy tu novio, tengo todo el derecho


replicó Justin alargando una mano para enjugar sus lágrimas, antes de que ella pudiera detenerlo. Eran lágrimas de rabia y de orgullo


-¿Lloras? Cariño, eres mejor actriz de lo que yo creía.


Habían llegado al pub, de modo que __(tn) se vio obligada a comportarse con naturalidad. Justin abrió la puerta y la hizo pasar


-Yo no quiero comer nada, no tengo hambre -dijo ella en cuanto se sentaron-

-¿Enfadada? -inquirió él, escueto-  No puedo obligarte a comer, pero, desde luego, no voy a negarme a mí mismo el placer de disfrutar de una buena comida. Tenemos cosas que discutir


añadió en tono frío, como hombre de negocios, mientras tomaba la carta y la leía


-Conozco casi todos los detalles de tu vida por el expediente, pero si queremos convencer a mi familia y, sobre todo a mi abuelo, de que somos amantes, necesitaré saberlo todo de ti... y tú de mí. Amantes... __(tn) consiguió por fin controlarse y dejar de temblar. Al menos abiertamente. Si de verdad iba a acceder a su chantaje; entonces tendría que aprender a jugar con sus mismas reglas. O arriesgarse a ser totalmente aniquilada.


-Amantes -sonrió ella- Creía que los griegos no aprobaban las relaciones prematrimoniales.

- No para sus hijas -Dijo Justin directo- pero como tú no eres griega, y yo soy medio inglés, espero que mi abuelo se muestre más... tolerante...

-¿Es que no se mostraría tan tolerante si te casaras con tu prima?


insistió (tn) sin saber muy bien por qué, ni cómo era posible que la mera idea de aquella prima le produjera una sensación hostil y desagradable.


-Selena , mi prima, es viuda, y ha sido ya la esposa de otro hombre. Naturalmente, mi abuelo...-Justin hizo una pausa y continuó, serio- Bueno, Selena jamás admitiría que mi abuelo la presionara o interfiriera en su vida. Es una mujer increíble.


-¿Es viuda? -repitió __(tn), que había supuesto que se trataría de una joven.

-Sí, viuda -confirmó Justin-  Con dos hijos adolescentes.

-¡Adolescentes!

-Se casó a los veintidós años -explicó Justin encogiéndose de hombros- y de eso hace ya casi otros veinte...

Capitulo 5 -Cuando Te Vi, Supe Que Eras Tu


__(tn) luego  era una actriz excelente, tuvo que reconocer Justin mientras observaba su reacción desde todos los puntos de vista posibles.

Su porte, su forma de comportarse aquella mañana, no tenían nada que ver con su actitud de la noche anterior. Aunque, por supuesto, tenía que estar horrorizada al descubrir que él era el hombre al que le había hecho proposiciones la noche anterior. A pesar de todo, ese aire como de desmayo, esa forma de oscurecérsele los ojos, de temblarle los labios involuntariamente, por mucho que pareciera querer controlarlos...

Oh, sí, __(tn) era una actriz de primera categoría... una estrella.

De pronto, Justin vio la luz al final del túnel de sus propios problemas personales. Sí, por fin aparecía una luz.


-Y bien, señorita Espinoza...-comenzó a decir Justin como un experto diplomático, como un hábil cirujano que estuviera cortándola a rebanadas -...he leído el informe que ha hecho Gordon Jarman sobre ti, y debo felicitarte. Parece que has logrado persuadirlo de tus virtudes como trabajadora. Eso es meritorio en una empleada nueva y tan joven, sobre todo en una empleada que adopta una postura tan... poco convencional y, digamos, elástica hacia los horarios de trabajo... marchándose antes que sus colegas por las tardes y llegando tarde por las mañanas...

-¿Marchándome antes?-repitió (tn) con la vista fija en él, luchando por calmarse y controlarse. ¿Cómo podía saber eso? Justin, que parecía capaz de leerle el pensamiento-

- Ayer yo estaba en el vestíbulo cuando te marchaste... antes de la hora.

-Pero eso fue...


comenzó a disculparse __(tn), indignada. Justin, sin embargo, no la dejó terminar. Sacudió la cabeza y continuó


-Sin excusas, por favor. Puede que te funcionen con Gordon Jarman, pero conmigo, por desgracia para ti, no. Después de todo, he visto cómo te comportas cuando no estás en la oficina. A menos que...-Justin frunció el ceño. Sus labios parecieron endurecerse mientras la examinaba con un gesto de desprecio- A menos, por supuesto, que sea esa, precisamente, la razón por la que Jarman ha hecho un informe tan favorable de ti...

-¡No! -negó (tn) a voz en grito-  ¡No, yo no...! Lo de anoche fue un error, yo...

-Sí, me temo que lo fue, Al menos para ti. Comprendo que el salario que recibes te resulte relativamente escaso, pero me temo que mi abuelo lamentaría mucho enterarse de que te ves obligada a incrementarlo con un método que no podría sino reportar mala reputación a nuestra empresa -sonrió débilmente, continuando con su discurso con una amabilidad no desprovista de desprecio- Es una suerte que no estuvieras en uno de nuestros hoteles ejerciendo... tu comercio...

-¿Cómo te atreves?


o interrumpió (tn) furiosa, con las mejillas coloradas y los ojos brillantes de orgullo e indignación.


-¿Qué cómo me atrevo? ¡Mejor digamos cómo te atreves tú!


replicó Justin iracundo, sustituyendo de inmediato su falsa amabilidad por una mirada dura de desprecio-  Aparte de las indudables implicaciones morales de lo que estabas haciendo, o mejor dicho, tratando de hacer, ¿se te ha ocurrido pensar en las consecuencias, en el peligro físico al que te exponías? Las mujeres como tú...-de pronto Justin se interrumpió y cambió de táctica, sorprendiéndola por completo al continuar con otro tono de voz, totalmente distinto -Tengo entendido, por los informes, que tienes mucho interés en conservar tu empleo con nosotros


-Sí, lo tengo


admitió __(tn). No tenía sentido negarlo. Había hablado con Gordon sobre sus temores, y era evidente que su jefe de departamento se lo había comunicado a Justin. Negarlo solo habría servido para convencerlo de que era una mentirosa.


-Escucha, por favor, puedo explicar lo ocurrido anoche


comenzó a decir desesperada, dejando a un lado el orgullo para ceder al pánico


-Sé lo que parece, pero no era... yo no...


__(tn) se calló. Era evidente, por su expresión, que él no estaba dispuesto a escucharla. Y mucho menos a creerla. Y, en cierto sentido, tenía que admitir que no podía culparlo... Jamás podría convencerlo, a menos que arrastrara a Demi y a Miley ante él para apoyar su versión de los hechos, y tenía demasiado orgullo para hacerlo.


- Esa es una decisión muy acertada -comentó Justin al ver que ella callaba- ¿Sabes?, me disgusta la mentira casi más que la...


Justin calló, pero __(tn) sabía muy bien qué era lo que iba a decir. Se puso colorada, y se desconcertó aún más cuando lo escuchó continuar


-Quiero hacerte una proposición


Un gemido, un shock la invadió al ver a Justin frotarse las manos y clavar la vista en ella como si se tratara de un depredador frente a su presa


-¿Qué tipo de proposición?


preguntó __(tn) con el corazón acelerado, pensando que, en realidad, conocía la respuesta, que le producía excitación y repugnancia al mismo tiempo


-Oh, no, no se trata de nada con lo que estés familiarizada -Contestó Justin- He oído decir que algunas mujeres disfrutan fingiendo que son rameras...

-Yo no estaba haciendo nada de eso -se apresuró a negar __(tn) con convicción-

-Yo estaba allí, ¿recuerdas? -la interrumpió Justin cortante- Si mi abuelo se enterara de lo que estabas haciendo, te exigiría la renuncia de inmediato

-No es necesario que se entere -contestó __(tn) que, tragándose el orgullo- Por favor... -

-No sería necesario, pero eso depende de tu respuesta a mi proposición

-¡Eso es chantaje! -protestó (tn)-

-Sí, es casi una profesión tan antigua como la que estabas ejerciendo tú anoche


Dijo Justin con voz de seda. __(tn) se dejó llevar por el pánico. Solo podía haber una cosa que él pudiera querer de ella, por extraño e imposible que pareciera. Después de todo, había sido ella quien le había dado razones para creer que... para pensar que... Pero eso había sido la noche anterior, al confundirlo con Nick, y si le concedía solo unos minutos para explicarse... El miedo, se apoderó de ella, obligándola a contestar con agresividad


-Me sorprende que un hombre como tú tenga que chantajear a una mujer para conseguir un favor sexual. De ninguna manera estoy dispuesta a...

-¿Sexual? -repitió él sorprendiéndola de nuevo, ladeando la cabeza y soltando una risotada- ¿Un favor sexual? -añadió después, con desprecio- ¿De ti? ¡De ninguna manera! No es sexo lo que quiero de ti -declaró con frialdad-

-¿No...? Entonces... ¿de qué se trata? -preguntó (tn) trémula-

-Lo que quiero de ti -informó Justin con calma-  es tu tiempo y el compromiso firme de que vas a fingir que eres mi novia

-¿Qué? -preguntó (tn) incrédula, con los ojos fijos en él-  ¡Estás loco!

-No, no estoy loco -la corrigió Justin-  Lo que estoy es decidido a oponerme a la boda que mi abuelo quiere arreglar para mi. Y, tal y como me ha recomendado mi madre, el mejor modo de hacerlo es convencerlo de que estoy enamorado de otra mujer. Es la única forma de detener la ridícula campaña que ha orquestado para...

-¿Quieres que... que finja ser tu... tu novia?


repitió (tn) lentamente, pronunciando con cuidado cada palabra para estar segura de que lo había oído bien. Luego, tras ver la confirmación en la expresión de su rostro, se negó rotundamente


-No. De ninguna manera. ¡En absoluto!

-¿No?-repitió Justin volviendo a su tono de voz estudiadamente amable-  Entonces, me temo que no me queda más alternativa que informarte de que tienes muchas, muchas posibilidades de formar parte de la lamentable lista de empleados despedidos. Espero haber dejado clara mi posición.

-¡No! ¡No puedes hacer eso...!


comenzó a decir __(tn), interrumpiéndose al ver la mirada cínica que él le dirigía. Estaba perdiendo el tiempo. Él no estaba dispuesto a escucharla, y mucho menos aún a creerla. No quería creerla. No le convenía... era evidente. Y, si se negaba a su demanda, era perfectamente capaz de cumplir su amenaza. __(tn) tragó. Estaba atrapada, verdaderamente atrapada. No había salida.


-¿Y bien? -comentó Justin burlón-  Aún no me has dado tu respuesta. ¿Accedes a mi proposición, o...?


__(tn) volvió a tragar amargamente la derrota. Se sentía incapaz de contestar, de hablar. Sin embargo, logró controlarse para decir


-Está bien, accedo.

-Excelente. Sugiero que, para guardar las formas, inventemos un encuentro casual anterior entre nosotros dos... digamos cuando visité Hilford antes de la compra de la empresa. Podemos decir que, debido precisamente a que yo estaba en tratos para la compra, mantuvimos nuestra relación... nuestro amor… en secreto. Pero ahora, ahora que ya no es necesario tanto secreto, y para celebrar nuestra libertad y mostrar ante todos nuestra relación, te llevaré a comer fuera. Volaremos a Aegean al final de la semana que viene, y para entonces tendremos que saberlo todo el uno del otro.

-¿Volar a... dónde? -gimió __(tn)- No, no puedo. Mi abuela...

-Ahora estás comprometida conmigo, querida, y creo que, como novio tuyo, soy más importante que tu abuela, ¿no te parece? Imagino que a tu abuela le sorprenderá nuestra repentina relación, pero estoy seguro de que comprenderá que lo hayamos mantenido en secreto. Si lo deseas, estoy dispuesto a acompañarte para explicárselo.

-¡No! -se negó __(tn)- No hace falta. Ahora mismo está en Bath, con su hermana, y va a quedarse allí unas cuantas semanas. ¡No puedes hacerme esto! -añadió (tn) indignada- Tu abuelo descubrirá que nosotros no somos... que no estamos...

-Él no debe descubrirlo -contestó Justin con amabilidad- Eres una excelente actriz, como acabas de demostrarme, y estoy seguro de que encontrarás el modo de convencerlo de que sí somos novios y de que sí estamos enamorados. Aunque, si necesitas que te ayude en ese punto...


añadió Justin con ojos oscurecidos. __(tn) dio inmediatamente un paso atrás. Su rostro ardía de vergüenza al ver cómo la miraba.


-Muy bien interpretado -continuó él- pero quizá no debas exagerar tanto el papel de virgen inocente. Mi abuelo no es tonto, y no creo que espere que un hombre de mi edad, apasionadamente enamorado, se vuelva loco por una mujer que no tenga ninguna experiencia sexual. Después de todo, yo soy griego a medias, y la pasión es parte inherente del carácter de los griegos. __(tn)

 

deseaba darse la vuelta y huir. La situación se hacía cada vez más insostenible. ¿Qué haría Justin si se enterara, de que ella no tenía "tanta experiencia sexual", como decía él, si se enterara de que su contacto con los hombres se reducía a unos cuantos besos y abrazos? En lo relativo a las relaciones prematrimoniales, le debía toda su prudencia a sus padres. De no haberse apresurado ellos, __(tn) no habría puesto tanto cuidado en no repetir su error. Pero, por supuesto, eso no podía contárselo a Justin.


-Son casi las diez -continuó él mirando el reloj- Sugiero que vuelvas a tu mesa y que nos veamos a la una en punto. Bajaré a buscarte para ir a comer. Cuanto antes hagamos pública nuestra relación, mejor.

 

Mientras hablaba, Justin se acercaba a ella. __(tn) se dejó llevar por el pánico y gritó al ver que se abría la puerta y que entraba la secretaria justo cuando él la tomaba de la mano con firmeza. Tenía la piel morena, pero no tanto como para que la gente adivinara de inmediato que era griego. Sus ojos eran Miel, observaba al fin ___(tn), no azules, como había supuesto la noche anterior. Aquel color añadía más confusión a su identidad nacional, a pesar de que el pelo, espeso y liso, fuera muy moreno. Tenía, no obstante, cierto aire, cierta herencia de su antiguo linaje en los pómulos altos y marcados, en el mentón esculpido al estilo clásico y en la nariz recta. Aquellos rasgos denotaban indudablemente una nobleza griega ancestral, arrogante y aristocrática, acostumbrada a dominar a aquellos que lo rodeaban y a ejercer su autoridad sobre cualquiera que se le acercara.


-¡Oh, Justin!-exclamó la secretaria ruborizada, mirando incrédula cómo su jefe atraía a __(tn) hacia sí-  Siento interrumpirte, pero tu abuelo ha llamado dos veces...

-Llamaré a mi abuelo inmediatamente -respondió Justin con sencillez, añadiendo- Ah, y no quiero citas ni interrupciones de ningún tipo desde la una hasta las dos y media de hoy. Voy a llevar a mi novia a comer fuera


Justin dijo aquello volviéndose hacia __(tn) y mirándola con tierna sensualidad, como un amante impaciente, incapaz de esperar y de controlar por más tiempo sus deseos. Hasta tal punto su mirada resultaba embriagadora que __(tn) estuvo a punto de creerlo, le devolvía aquella mirada como si estuviera hipnotizada. Si él le hubiera dirigido una mirada así la noche anterior... reflexionó. Pero no, tenía que controlarse, se advirtió a sí misma en silencio, incrédula ante sus propias fantasías. Si el comportamiento de Justin sorprendió a __(tn), no sorprendió menos a su secretaria, como bien pudo ella comprobar por su risita sofocada mientras Justin le preguntaba si quería algo más


-No, es solo que... es decir... No, nada.

-Bien. ¡Ah, una cosa más! -comentó Justin- Quiero que hagas una reserva extra en el vuelo de Atenas de la semana que viene, y que el asiento esté junto al mío. Es para __(tn)...


añadió volviéndose hacia ella y dándole la espalda a su secretaria para añadir, con voz ronca


-Apenas puedo esperar el momento de presentarte a mi familia, querida, sobre todo a mi abuelo. Pero primero...


Antes de que __(tn) pudiera imaginar lo que pretendía hacer, Justin levantó su mano hasta los labios con la palma hacia arriba. Sintió su aliento en la piel, e inmediatamente se echó a temblar. De pronto la respiración se le entrecortó, se sentía mareada, sin aliento. Estaba excitada, sorprendida, como si hubiera salido de sí misma y se hubiera convertido en otra persona diferente, una persona con una vida infinitamente más excitante que la suya, una vida peligrosa, mágica, llena de experiencias sugerentes como jamás las había soñado. Vagamente escuchó a Justin decir, con voz ronca


-Primero, querida mía, tenemos que encontrar algo bonito para adornar ese dedo desnudo tuyo. Mi abuelo jamás aprobaría que te llevara a casa sin lucir un anillo como muestra de mis intenciones.

Capitulo 4 -Cuando Te Vi, Supe Que Eras Tu

 

__(tn) escuchó el reloj del Ayuntamiento dar las ocho mientras corría a su trabajo. Su intención era llegar un poco antes aquella mañana, pero por desgracia se había quedado dormida debido a los acontecimientos de la noche anterior y al hecho de que no había podido descansar pensando en el descaro de su comportamiento.

Oficialmente no tenía que estar sentada en su mesa hasta las nueve, pero dados los tiempos que corrían las cosas no funcionaban así, y menos aún cuando su puesto de trabajo estaba en peligro.


-Habrá recortes y despidos...-había advertido el jefe del departamento en el que trabajaba __(tn) a todos los empleados-


__(tn) había escuchado la advertencia consciente de que, al ser ella la última en ser contratada, sería la primera en ser despedida. Y le sería virtualmente imposible encontrar un empleo semejante al suyo en Hilford, pero abandonar la pequeña ciudad significaría también abandonar a su abuela.

Tenía solo sesenta y cinco años, y además tenía muchas amigas, pero __(tn) temía por ella, sobre todo desde su enfermedad. Tenía para con ella una deuda de gratitud, no solo por haberla criado, sino también por haberle dado tanto amor. Nada más entrar en el vestíbulo del edificio de oficinas le preguntó a Emma, la recepcionista


-¿Ha llegado ya?


No había necesidad de especificar a quién se refería. Emma sonrió con aires de superioridad y contestó


-En realidad llegó ayer. Está arriba... entrevistando a todo el personal. ¡Y espera a verlo! Es muy atractivo, te lo aseguro.


__(tn) sonrió. Tenía una imagen muy clara de en qué consistía que un hombre fuera atractivo... una imagen personal y particular, y dudaba de que aquel nuevo director griego pudiera comparársele.


-Pero ya ves, es típico-continuó la recepcionista mientras __(tn) se apresuraba a llegar al ascensor - está comprometido. O lo estará muy pronto. He hablado con la recepcionista de la sede central de sus oficinas, y me ha dicho que su abuelo quiere que se case con su prima. Ella es muy rica, también, y...

-Lo siento, Emma, pero tengo que marcharme-la interrumpió __(tn)-


__(tn) no quería verse involucrada en los cotilleos de la oficina. Si el director estaba entrevistando al personal quería estar en su mesa cuando la llamara. La mesa de __(tn) estaba en el tercer piso, en una sala abierta en la que trabajaba junto a otras cinco personas. El jefe de su departamento disponía de un despacho acristalado adjunto, pero en ese instante toda la planta estaba vacía. __(tn) se preguntó qué hacer, pero inmediatamente el director de su departamento abrió la puerta, con el resto de sus colegas, y entró.


-Ah, __(tn), estás aquí-la saludó-

-Sí, quería haber llegado antes, pero...-comenzó ella a decir. Gordon Jarman sacudió la cabeza y respondió-

-No me des explicaciones ahora, será mejor que subas al despacho del director. La secretaria del señor Bieber te está esperando. Según parece está entrevistando a todo el personal, a cada uno por separado y en grupos, por departamentos, y no le gustó mucho enterarse de que no habías llegado...


Gordon giró sobre sus talones sin darle tiempo a decir una palabra más. No tenía otra opción que ir a ver al director. Su jefe jamás había sido tan cortante con ella; por lo general era una persona amable y accesible. Justin Bieber parecía tener un efecto negativo sobre sus nuevos empleados. El despacho del director era un territorio poco frecuentado por los empleados.

___(tn) solo había estado allí dos veces, al hacer la primera entrevista, y cuando los empleados fueron informados oficialmente de la venta de la empresa a Demetrios. __(tn) salió vacilante del ascensor y caminó hasta la puerta en la que se leía Secretaria del Director Ejecutivo. Madge Fielding, la secretaria del director anterior, se había jubilado justo cuando se anunció la venta de la empresa. En su lugar había una morena muy elegante, sentada tras la mesa, que debía ser una secretaria personal del señor Bieber, procedente de la sede central de Demetrios.

__(tn) le dio su nombre y comenzó a explicarle que el señor Gordon Jarman le había mandado subir, pero la secretaria hizo un gesto con la mano, consultó una lista y contestó, con frialdad, y sin levantar la cabeza


-¿Ha dicho (tn)? Sí, aquí está. Llegas tarde. Al señor Bieber no le gusta... de hecho, no estoy segura de que...—la miró con aires de reprobación-

-Puede que no quiera entrevistarte ahora—advirtió-


Luego tomó el teléfono y, con un tono de voz por completo distinto, la anunció.


-Está aquí la señorita Espinoza, Bieber. ¿Aún quieres verla?...-hubo una pausa- Puedes pasar. Es esa puerta.


__(tn) se sentía como una niña traviesa. Se dirigió hacia la puerta indicada y llamó antes de entrar. Nada más hacerlo, la brillante luz que entraba por las enormes ventanas la deslumbró. Solo podía ver la silueta de un hombre de pie, junto a la ventana, de espaldas a ella. Pero Justin sí podía ver a __(tn). No le había sorprendido en absoluto que ella hubiera llegado a la oficina más tarde que el resto de su departamento; después de todo, sabía muy bien cómo pasaba las noches.

Lo que sí le había sorprendido, en cambio, era la alta estima que __(tn) había cosechado entre sus colegas y con el jefe de su departamento. Según parecía, cuando se trataba de trabajar un poco más o de quedarse hasta más tarde, __(tn) siempre estaba dispuesta y se presentaba voluntaria la primera.


-Sí, puede que no sea muy frecuente entre los jóvenes que acaban de graduarse como ella -había confirmado Gordon Jarman en respuesta a la pregunta de Justin-. Quizá se deba a que ha vivido siempre con su abuela, tiene un sentido de la disciplina y del deber propio de otros tiempos. Su trabajo es excelente, como puede ver en mi informe sobre ella. Al igual que su cualificación. Sí, y además era una mujer asombrosamente atractiva y joven, una mujer que parecía saber cómo manejar esos encantos en su propio provecho.


había reflexionado entonces Justin. Gordon Jarman había continuado alabando a __(tn), hablando de su dedicación en el trabajo, de su simpatía para con el resto de los empleados, de su habilidad para integrarse en un equipo y de su diligencia en el trabajo, fuera la que fuera la tarea que se le encomendara. Tras estudiar el informe del director del departamento sobre ella y examinar la foto de su expediente, Justin había llegado a la conclusión de que, de no haberla visto con sus propios ojos la noche anterior, había creído todo lo que decían de ella. Era evidente que __(tn) sabía cómo manejar a los de su propio sexo, a pesar de que con él, personalmente, hubiera cometido un terrible error.

Aquella mañana, por ejemplo, se había metamorfoseado por completo. Volvía a presentarse como una ejecutiva, una profesional dedicada por entero a su carrera: iba impecablemente vestida, con el pelo recogido y el rostro sin tanto maquillaje. Justin frunció el ceño al sentir la reacción de su propio cuerpo ante tanta curva femenina oculta discretamente bajo un traje de ejecutiva. ¿Es que acaso no tenía ya suficientes problemas? La noche anterior, tras escapar del pub, había recibido una llamada telefónica de su madre, ansiosa por advertirle de que su abuelo estaba en pie de guerra:


-Ha estado cenando con sus antiguos colegas, y según parece todos se jactaban de los negocios que habían hecho. ¡Ya sabes cómo son! -había suspirado su madre- Además, uno de ellos le ha dicho que tenía puestas sus esperanzas en conseguir la mano de Caitlin para su hijo...

-Pues buena suerte-había contestado Justin- Espero que lo consiga. Así, al menos, me los quitaré a los dos de encima.

-Sí, bueno,...por el momento, sin embargo, ese comentario solo ha servido de acicate para tu abuelo. Está decidido a casarte con Caitlin. Y, claro está, ahora que está jubilado, tiene todo el tiempo libre del mundo... Es una lástima que no tengas a alguien en tu vida...—volvió a suspirar su madre, riendo—. ¡Si tu abuelo tuviera alguna esperanza de tener un bisnieto, estoy segura de que se olvidaría de que ha querido nunca casarte con ella!


¿Tener a alguien en su vida? El cansancio, la exasperación, o quizá la convicción de que después le dolería la cabeza, había llevado a Justin a precipitarse y a contestarle a su madre


-¿Y quién te ha dicho que no tengo a nadie en mi vida?


Entonces, tras una pausa lo suficientemente larga como para que Justin jurase para sus adentros, escuchó a su madre preguntar


-¿Quieres decir que... que hay alguien en tu vida? ¡Oh, Justin! ¿Y quién es? ¿Cuándo vamos a conocerla? ¿De quién se trata? ¿Cómo la...? ¡Oh, cariño, es maravilloso! ¡Tu abuelo estará encantado! Angie, ¿sabes qué?...


Justin escuchó cómo su madre le contaba la historia a su hermana Angie. Trató inútilmente de interrumpirla, de advertirle que solo había hablado en sentido figurado de que «podría tener a alguien en su vida», pero su madre no parecía dispuesta a escucharlo. Ni su abuelo. Aquella misma mañana, a las cinco de la madrugada, lo había llamado por teléfono urgentemente para preguntarle cuándo iba a conocer a la novia de su nieto. Novia... ¿cómo diablos habían interpretado su madre y su hermana una respuesta precipitada e irritada, hasta transformarla y convertirla en una novia de carne y hueso? Justin aún no había logrado explicárselo, pero sabía que, a menos que consiguiera una, iba atener graves problemas.


-Te la traerás a la isla, por supuesto-había ordenado su abuelo, sin admitir un no por respuesta. ¿Qué podía hacer? Tenía ocho días para encontrar una novia y dejarle claro que el «compromiso» no iba a ser más que una mera farsa. Ocho días para convertirla en la mejor actriz del mundo, en una actriz que pudiera engañar no solo a su abuelo, sino, además, a su madre y a su hermana. Irritado, Justin se apartó de la ventana dándose la vuelta de modo que __(tn) pudo verlo con claridad por primera vez.

__(tn) no tuvo tiempo de ocultar el shock que aquello le produjo. Un desmayo, una especie de gemido escapó de sus labios mientras su rostro se ponía completamente pálido.


-¡Tú!-gritó dando instintivamente un paso atrás mientras recordaba los sucesos de la noche anterior con la certeza de que estaba a punto de perder su empleo

Capitulo 3 -Cuando Te Vi, Supe Que Eras Tu

 

__(tn) miró el reloj de pulsera. Aún faltaba una hora para que llegara Demi, pero no podía quedarse sola en el bar, llamando tanto la atención. De inmediato se dirigió a los servicios; tenía algo que hacer.

Se abrochó la rebeca, se lavó la cara borrándose el último rastro de lápiz de labios, y se maquilló discretamente, como siempre: una suave sombra de ojos y un tono granate, suave, de labios.

Por último se hizo un moño y se quedó en el baño hasta que, volviendo a mirar el reloj, comprendió que había llegado la hora de marcharse. En aquella ocasión, mientras se encaminaba hacia la puerta, las miradas admiradas que los hombres le dirigieron fueron muy distintas. Demi estaba fuera, esperándola.


-¿Y bien?-exigió saber mientras (tn) abría la puerta y entraba.

-Nada, Me ha rechazado.

-¿Qué?

-Demi, ten cuidado...

-No lo has intentado con la suficiente insistencia-comentó Demi en tono autoritario-

-Te aseguro que lo he intentado muy en serio-a corrigió (tn)-

-¿Te ha mencionado a Miley... te ha dicho que estaba comprometido?-inquirió Demi.

-¡No!, pero te aseguro que dejó bien claro que no estaba interesado. Me ha mirado...

-(tn) se interrumpió y tragó, negándose a pensar en ello y a confesarlo. No quería recordar el desprecio que había visto en sus ojos, un desprecio que la hacía temblar y le helaba la sangre de rabia-.

-¿Dónde está Miles?

-La llamaron de improviso para que fuera a hacer otro turno en el trabajo, pero ya estará en su casa para cuando lleguemos.


__(tn) sonrió. Sabía perfectamente que hubiera debido sentirse mucho más feliz de lo que estaba. Era Miles quien podía sentirse feliz. Aquel era su novio, su Nick. El Nick de Miles. __(tn) sintió un amargo sabor de boca, un pesar en su corazón. ¿Qué diablos le ocurría? Era imposible que estuviera celosa... ¿o sí? ¡No! ¡Imposible... imposible!


-¿Estás segura de que te mostraste lo suficientemente provocativa y seductora?-volvió a preguntar Demi con tenacidad-

-Dije todas y cada una de las frases que tú me habías sugerido -respondió __(tn) con sinceridad-

-Y él, ¿no te dio ningún tipo de respuesta?

-Claro, por supuesto que me dio una respuesta-contestó (tn), convencida de que Demi no la creía-

-solo que no fue la que...-(tn) se interrumpió y, tras una pausa, terminó- No estaba interesado, Demi. Debe estar muy enamorado de Selena.

-Sí, debe quererla mucho cuando la prefiere antes que a ti. Miles es un cielo, y yo la quiero mucho, pero me parece imposible que... ¿Crees que Nick sospechaba algo, quizá? Es imposible que haya adivinado lo que estabas haciendo... ¿verdad?

-No, no lo creo -negó (tn)-


Comenzaba a sentirse cansada, a sentir una urgente necesidad de estar sola. Lo último que necesitaba en ese momento era vérselas con alguien como Demi, sin embargo, se lo debía a Miles. Al llegar a la casa de Miley vieron su coche aparcado, y ___(tn) sintió un vuelco en el corazón. Miley y Nick. Hasta sus nombres sonaban bien juntos, a hogar, a vida doméstica, a matrimonio, a comodidad. Y sin embargo... si alguna vez había conocido a un hombre poco doméstico, poco hogareño, ese, era el novio de Miles. Tenía un aura de cruda, primitiva virilidad, un aura de poder y de sensualidad.

Era como si presintiera que, en sus brazos, cualquier mujer podría... cualquier mujer alcanzaría tales cumbres de sensualidad, de placer y deleite que nunca, jamás, volvería a ser la misma mujer.

__(tn) se puso tensa. ¿En qué diablos estaba pensando? Nick era de Miley... de su mejor amiga, de la amiga a la que le debía la vida de su abuela, su salud. Miles, evidentemente, las había oído llegar, porque abrió la puerta, con una enorme sonrisa, antes de que ellas llamaran.


-Todo ha ido bien, Nick no ha...

-Ya lo sé, ya lo sé...-la interrumpió Miley haciéndolas entrar- Nick vino a verme al trabajo y me lo explicó todo. ¡Oh, qué tonta he sido...! No puedo creer que no se me ocurriera pensar en lo que estaba planeando. ¡Nos vamos la semana que viene! Pero si hasta ha estado hablando de ello en el trabajo, por eso tenía tantas llamadas telefónicas. La chica de la agencia de viajes no paraba de llamar. ¡Oh, (tn), no puedo creerlo! Siempre quise ir al Caribe, y ahora que Nick ha reservado billetes para pasar allí las vacaciones... Vamos a ir un sitio especializado en turismo de parejas. ¡Siento tanto haberte hecho perder el tiempo esta noche! Traté de llamarte, pero habías salido. Esperaba que llegaras antes, como al final Nick no ha ido hoy al pub...


De pronto, viendo los rostros de (tn) y de su prima, Miley se interrumpió


-¿Qué ocurre?

-¡Pero si (tn) dice que ha hablado con Nick!—exclamó Demi tensa, dirigiéndose a (tn).

-Y hablé con él...-insistió (tn)-. Estaba en el bar, era tal y como lo describiste, Miles...

-Nick no fue al pub -alegó Miles sacudiendo la cabeza-. Estuvo conmigo, en el trabajo. Llegó pasadas las ocho, y la hermana superiora me dio permiso para salir y hablar con él. Me veía preocupada, así que decidió ir a contármelo. En realidad no pensaba mantener el secreto durante mucho más tiempo, así que... Y antes de que digas nada, Demi, Alfonso va a pagar el viaje-añadió mirando a su prima-


__(tn) se inclinó sobre la pared. Si el hombre al que había abordado no era el novio de Miles, ¿quién era? De pronto se puso pálida. Había abordado a un hombre al que ni siquiera conocía... a un completo extraño, a un hombre que... __(tn) tragó nerviosamente, recordando, entre náuseas, el modo en que lo había mirado, el modo en que se había comportado... las cosas que había dicho. Gracias a Dios era un completo extraño. Gracias a Dios no volvería a verlo.


-__(tn), estás muy pálida -dijo Miles-

-¿Qué te ocurre?

-Nada -mintió (tn)-


Demi, sin embargo, imaginaba perfectamente lo que estaba pensando.


-Bueno, si el hombre del pub no era Nick, ¿quién diablos era?

-Sí, ¿quién era?-repitió (tn)-

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Justin Bieber

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__(Tn) Espinoza

__(Tn) Espinoza